Historia del RagaMuffin
Desde los Cherubims de Ann Baker hasta el nacimiento del RagaMuffin, otra rama de la historia familiar.
El texto que sigue está inspirado en "The History of the RagaMuffin", tal como lo relata Janet Klarmann, presidenta del RagaMuffin Associated Group (RAG), el club oficial de la raza RagaMuffin. Este relato se centra en los orígenes de la raza.
Janet participó personalmente en los comienzos del RagaMuffin, por lo que su testimonio constituye una fuente de primera mano.
La historia del RagaMuffin también es un auténtico enredo. Para comprenderla debemos volver una vez más a Ann Baker y a sus Cherubims. «Cherubim» era el nombre con el que Ann Baker designaba el conjunto de las razas que había creado: el Ragdoll, el Miracle Ragdoll, el Honey Bear, el Little American, el Baby Doll, el Ragdoll Tu y muchas otras.
De todas aquellas «razas» desarrolladas y registradas por Ann Baker en la IRCA, únicamente el Ragdoll y el Honey Bear tuvieron continuidad. El RagaMuffin recibió su nombre únicamente después de que sus criadores abandonaran el control de Ann Baker. La raza procede de una combinación de las distintas líneas Cherubim.
Un breve recordatorio de los comienzos
De todas las controversias y teorías sobre el verdadero origen de la raza, solo conservaré el episodio en el que Ann Baker y la señora Pennels comenzaron a recoger los extraordinarios gatitos de Josephine para utilizarlos en un programa de cría destinado a crear los Cherubims.
Tras el accidente, Josephine habría sido llevada al laboratorio por los hijos de la familia Pennels, que trabajaban allí en aquella época. Al parecer, dicho laboratorio investigaba métodos para controlar el dolor, y no puede descartarse que se realizaran experimentos con marihuana u otras sustancias capaces de modificar la expresión genética, lo que habría podido influir en las futuras camadas de Josephine.
Después de regresar a casa de los Pennels, sus gatitos nacían grandes, cariñosos, extraordinariamente sociables, completamente relajados cuando se los sostenía en brazos y con un abundante pelaje sedoso... auténticos encantos, independientemente del macho que hubiera engendrado la camada.
¿Qué ocurrió realmente? Sigue siendo un misterio.
Los que permanecieron tras la secesión
Los criadores con licencia de la IRCA pagaban una cuota anual de 150 dólares, además de una comisión del 10 % por cada gatito vendido.
En aquella época, ningún criador cuestionaba ese sistema. Después de todo, les resultaba más barato que pagar su propia publicidad.
Ann Baker tenía previsto ceder la IRCA a los criadores con licencia el 1 de enero de 1994, y todos tenían grandes proyectos para convertirla en una organización sólida y prestigiosa.
Incluso habían acordado que Ann seguiría percibiendo las comisiones por la venta de gatitos para garantizarle unos ingresos durante su jubilación.
Pero Ann cambió de opinión. ¿Les sorprende?
La segunda secesión...
Cuando quedó claro que la transmisión de la IRCA nunca llegaría a producirse, un grupo de criadores se reunió para estudiar las distintas posibilidades de abandonar tanto la IRCA como a Ann Baker.
La única forma de romper con la IRCA respetando los compromisos adquiridos con Ann, sin utilizar el nombre «Ragdoll» y pudiendo continuar con sus programas de cría, era registrar a sus gatos como una raza completamente nueva bajo otra denominación.
Fue Curt Gehm quien propuso presentar una solicitud ante la ACFA y, para sorpresa de todos, obtuvieron el reconocimiento como raza experimental.
Incluso antes de aquella reunión, los Castle ya se habían puesto manos a la obra. Con la ayuda de Winnie Keuller (ACFA), redactaron un nuevo estándar de la raza. También informatizaron todos los pedigríes de Ann Baker, lo que les permitió disponer, por fin, de genealogías precisas de todos los gatos que formaban parte de su programa de cría.
Según Janet Klarmann, fue Curt Gehm, del criadero Liebling Cats (Virginia), quien propuso el nombre RagaMuffin. El término hacía referencia a los pequeños gatos callejeros («ragamuffins») de Riverside, de los que procedían los primeros gatos de Ann Baker. En cuanto a la M mayúscula, Janet explicaba con humor que recordaba que se trataba de «grandes bolas de pelo, cariñosas y achuchables» (big huggable, lovable Muffins).
Mientras el grupo decidía un nombre definitivo, los Castle utilizaron provisionalmente el nombre RagaMuffin, sugerido por Curt Gehm, del criadero Liebling Cats (Virginia). El término evocaba a los pequeños gatos callejeros de Riverside de los que descendían los primeros gatos de Ann Baker. La M mayúscula hacía además referencia, con humor, a esos «grandes muffins adorables y achuchables», al tiempo que constituía un guiño al apellido de la creadora de la raza: Baker.
El nombre evocaba precisamente a un entrañable pequeño vagabundo... y también a un delicioso muffin. En definitiva, un RagaMuffin.
Así fue como RagaMuffin se convirtió oficialmente en el nombre de la raza.
El RagaMuffin nació oficialmente en febrero de 1994 a partir del grupo de gatos pertenecientes a un reducido número de antiguos criadores de la IRCA.
En aquella misma época, el RagaMuffin Associated Group (RAG) fue reconocido oficialmente por la ACFA como el club de raza del RagaMuffin.
Los fundadores de la raza RagaMuffin
Según los testimonios de Janet Klarmann y la historia de la creación del RAG, entre los principales artífices del nacimiento del RagaMuffin se encuentran:
- Curt Gehm (GemsDolls), impulsor del proyecto de creación de la nueva raza.
- Pat Flynn, muy implicada en los trámites ante la ACFA y en las primeras exposiciones.
- Janet Klarmann, presidenta del RagaMuffin Associated Group, testigo directa y portavoz de la joven raza.
- Richard y Anne Castle, autores del primer estándar, responsables de informatizar los pedigríes de Ann Baker y de consolidar el nombre RagaMuffin.
- Lisa Rowe.
- Pat Messner.
- Sonia Rolston.
- Becky von Stetten.
- Karen Hoffman.
- Laura Gregory, quien apoyó especialmente la presentación de la candidatura al campeonato de la ACFA.
También quisiera hacer una mención especial a Winnie Keuller, no como fundadora del RagaMuffin, sino por haber acompañado a los criadores dentro de la ACFA durante la redacción del estándar y todo el proceso de reconocimiento oficial.
Y la aventura continuó...
Poco a poco, gracias a la perseverancia de este pequeño grupo de criadores, Pat Flynn y Curt Gehm obtuvieron autorización para presentar sus gatos como raza experimental. Paso a paso, lograron que acabara siendo reconocida como una raza de pleno derecho.
Aquella aventura estuvo llena de altibajos. Recuerdo especialmente los memorables debates entre Curt Gehm y Jen Hansen en los primeros foros dedicados al Ragdoll. Jen sostenía firmemente que existían tan pocas diferencias morfológicas entre el Ragdoll y el RagaMuffin que consideraba una auténtica herejía reconocerlos como dos razas distintas.
Final feliz...
¿Terminó la historia dándole la razón? Tras una serie de peculiares decisiones de registro, tan características de la TICA, los descendientes de los RagaMuffins volvieron a convertirse en Cherubims, pasando previamente por la categoría de Ragdolls no pointed. Finalmente, fueron integrados en el Grupo de Raza Ragdoll por la TICA en 2025 y por el LOOF en 2026.
Treinta años después de la separación, la historia parece haber cerrado el círculo.
Bienvenidos a casa, queridos primos.