Una calma sospechosa
El ronroneo no siempre indica bienestar: también puede acompañar dolor, lesiones o enfermedad. La actitud general del gatito te dará más información. Si se aísla, permanece encogido o deja de comer, llama al veterinario sin demora.
Jugar a ser un gato
Las orejas aplastadas, la cola que se agita y un gruñido también pueden formar parte del juego teatral de un gatito. Defiende su comida, persigue la cola del perro o se lanza como un zorro de las nieves sobre tus dedos bajo el edredón. ¡Un gato normal, vaya!
Un gatito no es un juguete
La tendencia del Ragdoll a relajarse al levantarlo puede ocultar su angustia. Puede quedarse inmóvil en manos de un niño que lo trata con brusquedad y sufrir en silencio. Establece límites claros y enseña a los niños a respetarlo.